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27. Alergia a cereales, legumbres y frutos secos

Dr. Ernesto Enrique Miranda

Médico especialista en Alergología. Sección de Alergología del Hospital General de Castellón

¿Es frecuente la alergia a cereales, legumbres y frutos secos?

La alergia a alimentos es una causa muy frecuente de consulta al alergólogo. Las causas, o los alimentos implicados, varían dependiendo de diversos factores. En los primeros años de la vida, los alimentos que causan alergia son diferentes a los que la provocan en la edad adulta. La alergia a proteínas de leche de vaca y del huevo es la más relacionada con la alergia alimentaria en la infancia, mientras que la alergia a los alimentos de origen vegetal va adquiriendo importancia con la edad. Un segundo aspecto que debe tenerse en cuenta es la situación geográfica. Así, en Estados Unidos o en Gran Bretaña el alimento más implicado en alergia alimentaria es el cacahuete, mientras que en nuestro país, el alimento más frecuente es el melocotón.

La alergia alimentaria a vegetales del grupo de los cereales, legumbres y frutos secos es muy habitual. Los frutos secos son, con las frutas, la primera causa de alergia alimentaria en los adultos y una de las primeras en la edad infantil. Los cereales y las legumbres tienen una importancia epidemiológica menor, pero, como se irá viendo, son alimentos alergénicos con características especiales que vale la pena considerar.

¿Cómo se manifiesta la alergia a cereales?

Los cereales cultivados, especialmente el trigo, son una importante fuente de proteínas de las dietas de todo el mundo. La lista de alimentos que contienen cereales es muy amplia. Los cereales, además de su consumo directo en las pastas y productos de panadería, se utilizan como agente espesante o de relleno en productos cárnicos, bebidas o en multitud de alimentos procesados.

La prevalencia de la alergia a cereales es baja comparada con otros grupos de alimentos, aunque existen diferencias geográficas y diferencias por la edad. La alergia a cereales se manifiesta clínicamente como los otros casos de alergia alimentaria, con síntomas que afectan a la piel (urticaria o eccemas); al tubo digestivo (dolor abdominal, vómitos o diarrea); o al aparato respiratorio (dificultad para respirar, ruidos respiratorios o sibilantes, picor, estornudo, secreción y obstrucción nasal, o síntomas oculares como picor, lagrimeo, enrojecimiento conjuntival o edema palpebral). Este tipo de presentación es más frecuente en la infancia y suele desaparecer con la edad. Además, el trigo se considera una de las sensibilizaciones que más se relaciona con la dermatitis atópica en los niños, exacerbando las lesiones de la piel, mientras que en los adultos esto es sólo ocasional.

Hay otras manifestaciones, relacionadas con la alergia a cereales, que tienen características interesantes, como el asma del panadero o las reacciones sistémicas relacionadas con el ejercicio (anafilaxia inducida por ejercicio).

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La prevalencia de la alergia a cereales es baja comparada con otros grupos de alimentos. (Créditos, F. 100)

¿Qué es el asma del panadero?

El asma del panadero es una de las enfermedades respiratorias ocupacionales (causadas por el trabajo) más frecuentes. Se caracteriza por presentar cuadros de asma relacionados con la manipulación e inhalación de harinas. Por tanto, no se trata de una alergia alimentaria, sino de una alergia respiratoria por inhalación de un alimento o de sus componentes.

Los alérgenos contenidos en las harinas de cereales pueden provenir de tres fuentes diferenciadas. Además de los ingredientes presentes en el grano de cereal, la harina puede contener una serie de aditivos añadidos para conseguir una mejor calidad panadera. Los principales componentes que se añaden son preparados enriquecidos en enzimas provenientes de hongos, como las alfa-amilasas, xilanasas o celulasas, entre otras. Otros agentes capaces de causar el asma del panadero son los diversos parásitos que pueden infestar las harinas, como es el caso de los ácaros u otros insectos.

También se puede desarrollar alergia respiratoria por inhalación de polvo de arroz, como sucede en las bodas, en las que tradicionalmente se echa arroz a los recién casados. En este caso se ha atribuido esta reacción a
la presencia de IgE (inmunoglobulina E) específica frente a una proteína del arroz (proteína de transferencia de lípidos) que guarda una alta semejanza con la responsable de la alergia al melocotón, que como se ha dicho, es la alergia alimentaria más frecuente en España. Estas homologías entre proteínas dan lugar a fenómenos de reactividad cruzada. Es decir, el anticuerpo IgE frente a la proteína del melocotón reconoce una proteína similar del arroz, en este caso, dando lugar a la reacción alérgica. Por lo tanto, una persona alérgica al melocotón podría desarrollar asma, al respirar el polvo del arroz de las bodas.

Tanto en el caso del asma del panadero como en el de la inhalación del arroz, las manifestaciones clínicas se producen sólo por inhalación. Estos pacientes pueden ingerir el pan o el arroz sin problemas.

¿Hay otros cuadros clínicos típicos de la alergia a cereales?

La ingestión de cereales también se ha relacionado con reacciones graves. Es una de las causas conocidas de anafilaxia relacionada con el esfuerzo. Los pacientes presentan una reacción con el alimento sólo si después realizan algún tipo de ejercicio físico. Esto supone una reacción alérgica que precisa de dos factores, el alérgeno por un lado, y por el otro, el ejercicio o esfuerzo. Si no realizan el ejercicio, aunque tomen el alimento no pasará nada. Se ha descrito una proteína del trigo, la ω-5-gliadina, como el alérgeno implicado en las reacciones anafilácticas relacionadas con el ejercicio. Por tanto, la presencia de IgE específica frente a esta proteína sirve de marcador para este tipo de reacción. Estas reacciones vinculadas al esfuerzo son difíciles de diagnosticar, debido a que el grado de ejercicio llevado a cabo o la cantidad de cereal que se debe ingerir puede ser variable.

Otras reacciones graves pueden ocurrir por ingesta de cereales ocultos en alimentos. Esto ocurre con el procesado de alimentos a los que se les añade cereales como espesante o de relleno, y el paciente no lo sabe. Por otro lado, los ácaros e insectos que infestan las harinas pueden provocar también reacciones, que se pueden atribuir erróneamente a los cereales.

¿Qué recomendaciones deben seguir los pacientes alérgicos a cereales?

La primera precaución que se ha de tener en cuenta es la evitación del alimento responsable de la alergia; ello supone un cuidado especial con los productos manufacturados y la lectura obligada de las etiquetas. Esto no siempre es fácil, si se tiene en cuenta el uso de harinas de trigo, arroz o maíz como espesantes de salsas, rebozados o, incluso, en bebidas. Por ejemplo, podemos encontrar harina de arroz en el sake japonés.

¿La enfermedad celíaca puede considerarse una alergia alimentaria a cereales?

No todos los efectos adversos son producidos por reacciones alérgicas. Por ejemplo, las intoxicaciones alimenticias se deben a la presencia de bacterias, y la intolerancia a la lactosa causa reacciones adversas por la falta de una enzima denominada lactasa.

La enfermedad celíaca se desencadena por un mecanismo inmunológico. Esto la incluiría dentro de la clasificación de alergia alimentaria. Sin embargo, en este caso no obedece a la presencia del anticuerpo IgE, como la clásica alergia alimentaria.

La celiaquía es una enfermedad crónica del intestino delgado que se caracteriza por aparecer en sujetos susceptibles genéticamente y producir una respuesta de tipo autoinmune en relación con la ingesta de gluten. El gluten está formado por diversas proteínas (gliadinas y gluteninas), presentes en algunos cereales como el trigo, la cebada, el centeno o la avena, y que son las responsables de la elasticidad de las masas de harina.

¿Es frecuente la alergia a las legumbres? ¿Cuáles son las legumbres más frecuentes?

Las legumbres o leguminosas son plantas que se caracterizan porque sus frutos se encuentran encerrados en vainas. La mayoría de las reacciones alérgicas producidas por estos alimentos se debe a la ingesta de cacahuete (que se incluye habitualmente dentro del grupo de los frutos secos), soja, lentejas, guisantes, garbanzos, judías verdes, habas o altramuces.

La alergia al cacahuete se considera en los países anglosajones un problema de salud pública, ya que el 0,5% de la población es alérgica a él; y en un 50% de los casos se asocia a reacciones de cierta gravedad con dificultad respiratoria o hipotensión arterial, que desgraciadamente pueden ocasionar la muerte del sujeto alérgico. La alergia a la soja no es tan frecuente, ni tan grave, como la de éste; sin embargo, hay que saber que existen proteínas alergénicas comunes a ambos, y que en pacientes con alergia al cacahuete pueden ocasionar reacciones graves al ingerir soja.

La alergia a las otras legumbres (garbanzos, lentejas, judías o guisantes) es más común en el área de países con dieta mediterránea, o en los de Oriente Próximo, Extremo Oriente o la India, donde el consumo de estas legumbres es muy habitual.

En España, las legumbres ocupan el quinto lugar de los alimentos implicados en la alergia a alimentos de la infancia, siendo menos frecuente en la edad adulta. En la mayoría de casos de niños con alergia a estas legumbres, su alergia desaparece en la edad adulta.

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La alergia al cacahuete es muy frecuente. (Créditos, F. 101)

¿Ha habido epidemias de asma relacionadas con estos alimentos?

Efectivamente, la soja se relacionó, en la década de los ochenta, con la aparición de epidemias de asma, principalmente en Barcelona y Cartagena, y en menor número en Tarragona. Se realizaron estudios epidemiológicos muy meticulosos que relacionaron estas epidemias con las descargas de soja en los puertos de estas ciudades. En ese momento hubo unas condiciones meteorológicas determinadas que facilitaron la dispersión del polvo de la soja sobre las ciudades. Se identificaron entonces los alérgenos de soja presentes en el polvo, y como ocurre en el asma del panadero, los síntomas se produjeron por inhalación, no por la ingestión de la soja.

La harina de soja, además, como la harina de los cereales, puede dar lugar a cuadros de alergia cutánea o respiratoria de carácter ocupacional.

¿Todas las reacciones adversas a legumbres son alérgicas?

Las legumbres pueden provocar otras reacciones no alergicas como es el caso del favismo. Esta enfermedad aparece en sujetos con déficit de la enzima denominada 6-fosfato deshidrogenasa. La falta de este compuesto ocasiona cuadros de anemia hemolítica cuando se ingieren las habas.

TABLA 1. Alérgenos de legumbres implicados en los fenómenos de reactividad cruzada

Legumbre

Alérgeno

Homología y/o reactividad cruzada

Lenteja

Len c 1

Vicilinas de soja, cacahuete, guisante, castaña, anacardo

Len c 2

Proteína biotinilada de guisante, soja

Guisante

Pis s 1

Vicilina de lenteja, cacahuete

Cacahuete

Ara ha 1

Vicilina de lenteja, guisante

Ara h 2

Βeta-conglutinina de altramuz

Ara h 3

Glicinina de soja, guisante

Ara h 5

Profilina de polen de abedul (Bet v 2)

Ara h 9

Proteína de transferencia de lípidos de melocotón, avellana, arroz

Soja

Gly m 3

Profilina de polen de abedul (Bet v 2)

Conglutinina (subunidad)

Vicilina de cacahuete, lenteja

Glicinina

Glicinina del cacahuete (Ara h 3)

Altramuz

Lup an 1

Conglutinina del cacahuete (Ara h 2)

Globulina 11S

Glicinina de la soja

Existen además procesos tóxicos como el latirismo, que se manifiesta como una rigidez de los músculos y parálisis de los miembros inferiores tras ingerir almorta. Además, las legumbres crudas son susceptibles de contener distintas sustancias tóxicas como los filatos, taninos, saponinas y lecitinas, que pueden producir alteraciones en la absorción de nutrientes. Estos tóxicos se inactivan con la cocción de los alimentos, ya que se degradan con el calor, de modo que no se producirá ningún problema si las legumbres se ingieren cocinadas.

¿Cuáles son los principales alérgenos de las legumbres?

Los alérgenos de las legumbres, en su mayoría, corresponden al grupo de proteínas denominadas de almacenamiento. Estas proteínas son de una gran importancia en el ciclo vital de las plantas, e intervienen en la maduración de semillas, la germinación y el desarrollo. Muchas de ellas son muy similares, lo que explica los fenómenos de reactividad cruzada entre las distintas legumbres. En la tabla 1 se exponen los principales alérgenos de las legumbres y su implicación en los procesos de reactividad cruzada.

El tratamiento con calor modifica la estructura proteica de muchos alimentos vegetales; ello implica la pérdida de la alergenicidad (su capacidad para producir las reacciones alérgicas). Los alérgenos de las legumbres, sin embargo, se caracterizan por su resistencia al calor y a los procesos digestivos. Incluso, se ha comprobado que el calor aumenta la alergenicidad de alguna legumbre como el cacahuete, que una vez tostado incrementa su capacidad de unirse a la IgE, y además, lo hace más resistente a los procesos de digestión gástrica. Esta resistencia explica que la alergia a tales alimentos se haya relacionado con reacciones más graves; lo mismo se ha comprobado también con la lenteja, pues una cocción de un extracto de lenteja durante 15 minutos puede aumentar su alergenicidad.

¿Influyen los fenómenos de reactividad cruzada en el diagnóstico de la alergia a legumbres?

La reactividad cruzada es un fenómeno clave en la alergia a alimentos vegetales, no sólo en las legumbres; y, en cierto modo, supone un problema añadido al diagnóstico y tratamiento de la alergia a alimentos.

La reactividad cruzada entre legumbres es muy alta, sin embargo las repercusiones clínicas varían dependiendo de los hábitos dietéticos. Por ejemplo, en los países anglosajones (Reino Unido y Estados Unidos) donde el consumo de legumbres se limita al cacahuete y la soja, es infrecuente encontrar pacientes con alergia a cacahuetes y alergia por reactividad cruzada a otras legumbres. Sin embargo, en los países del área mediterránea, donde se consume mayor variedad de legumbres, es frecuente que un paciente con alergia a una legumbre tenga, a su vez, alergia a más legumbres.

Esto influye en el diagnóstico y en las recomendaciones posteriores, ya que en los pacientes que han tenido una reacción alérgica con una legumbre, se debe comprobar la tolerancia o la alergia a otras legumbres habituales en su dieta.

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El altramuz suele estar implicado en la alergia a las leguminosas. (Créditos, F. 102)

¿Qué precauciones deben tener los pacientes alérgicos a legumbres?

Al igual que en otros tipos de alergia alimentaria, el único tratamiento disponible en la actualidad es la evitación estricta del alimento implicado. Por tanto, la primera recomendación supone eliminar de la dieta del paciente la legumbre implicada. Además, es aconsejable evitar también el contacto o exposición a sus vapores de cocción.

Los pacientes alérgicos al cacahuete y la soja han de tener un especial cuidado en la lectura de las etiquetas de los productos manufacturados, ya que son las legumbres que más habitualmente se encuentran formando parte de aditivos de otros alimentos, como alimentos ocultos; pues ha de tenerse en cuenta que, en los últimos años, el uso del altramuz como aditivo supone un riesgo de reacción alérgica en alimentos insospechados.

Las legumbres se pueden encontrar, entonces, como aditivos espesantes o estabilizantes de alimentos envasados. Además, cabe emplearlas como aditivos y coadyuvantes en la panificación.

Las reacciones alérgicas a legumbres se tratan como cualquier reacción alérgica. El uso de la adrenalina puede salvar vidas en casos de reacciones generalizadas. Si el paciente ha sufrido una reacción grave por legumbres o existe el riesgo de ingestión accidental, se aconseja que disponga de dispositivos autoinyectables de adrenalina.

¿Existen posibilidades futuras de tratamiento de la alergia a legumbres?

Como se ha comentado, la alergia a cacahuete supone un problema de salud pública en algunos países, donde se continúan registrando muertes por reacciones alérgicas accidentales. En la actualidad, el único tratamiento existente es la evitación del alimento implicado.

Sin embargo, en los últimos años son múltiples los estudios encaminados a tratar la alergia al cacahuete de una manera más activa. Se han publicado estudios con distintos tipos de tratamiento como la aplicación de vacunas, utilización de hierbas chinas, uso de anticuerpos anti-IgE o empleo de técnicas de inducción oral de tolerancia.

Hoy en día, ya hay centros sanitarios donde se indica la inmunoterapia oral (vacunas) con cacahuete como tratamiento experimental, con resultados prometedores. Esta técnica consiste en la ingestión progresiva de cantidades crecientes de cacahuete, y se utiliza en pacientes con gran riesgo de reacciones alérgicas que puedan poner en peligro la vida. Actualmente, se está estudiando la seguridad y eficacia de las distintas pautas de vacunación y los mecanismos inmunológicos subyacentes en la inducción de tolerancia.

¿Qué son los frutos secos?

Los frutos secos son un grupo de semillas provenientes de plantas, de grupos botánicos diferentes, que se consumen de forma desecada. Por tanto, se trata de un grupo heterogéneo de alimentos que no guardan relación botánica entre sí. Sin embargo, los frutos secos también tienen reactividad cruzada entre ellos y se consideran un grupo concreto en referencia a la alergia alimentaria. Por ejemplo, el cacahuete que pertenece al grupo de las legumbres se puede incluir dentro del grupo de los frutos secos.

Los frutos secos cuentan con un alto poder nutritivo y, por tanto, son muy importantes en la alimentación humana. Se consumen directamente o formando parte de productos de bollería y pastelería, en helados, en salsas o como aceites.

¿Cuál es la prevalencia de la alergia a frutos secos?

La alergia al cacahuete es muy frecuente pero, excluyendo a esta leguminosa, la alergia a los frutos secos también es prevalente. La avellana es, probablemente, el fruto seco que más reacciones alérgicas provoca, aunque hay que tener en cuenta, como siempre, las distintas edades de los pacientes y las diferentes áreas geográficas. En España, sin embargo, la nuez o la almendra se relacionan con un mayor número de reacciones alérgicas.

Tabla 2. Relación de frutos secos más consumidos en España y familia botánica a la que pertenecen

Familia

Especie

Anacardiaceae

Anacardo, pistacho

Compositae

Pipas de girasol

Coriliceae

Avellana

Cucurbitaceae

Semillas de calabaza

Fagaceae

Castaña, bellota

Juglandaceae

Nuez, nuez de pecán

Lecithidaceae

Nuez de Brasil

Leguminoseae

Cacahuete

Linaceae

Semillas de lino

Pedaliaceae

Sésamo

Pinaceae

Piñón

Rosaceae

Almendra

TABLA 3. Diferentes alérgenos implicados en la alergia a avellana según el país

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Cor a 8: proteínas de transferencia de lípidos de la avellana; Cor a 1: proteínas de defensa homóloga al alérgeno mayor del abedul.
Fuente: F. Schocker, J Allergy Clin Immunol, 113 (2004): 141-147.

En los niños, la sensibilización a un único fruto seco es más habitual, mientras que los adultos suelen presentar sensibilizaciones múltiples. Parece que esto se produce por una exposición progresiva a estos alimentos con la edad. Es probable, además, que los fenómenos de reactividad cruzada entre frutos secos, y entre frutos secos y pólenes, sean los causantes de este aumento de la sensibilización.

¿Cuáles son los alérgenos implicados en la alergia a frutos secos?

A pesar de la heterogeneidad de las familias botánicas en el grupo de frutos secos, y del alto número de frutos secos documentados como causantes de reacciones alérgicas, los alérgenos implicados se agrupan en un número limitado de familias. El conocimiento de estas proteínas alergénicas ayudará a entender los intensos fenómenos de reactividad cruzada en este grupo de alimentos. La mayoría de los alérgenos corresponden al grupo de proteínas de defensa vegetal, al grupo de proteínas de almacenamiento, o a las profilinas. Todas estas proteínas suelen ser muy similares a las presentes en otros frutos secos, por tanto justifican los fenómenos de reactividad cruzada.

Hay que tomar en consideración que estos alérgenos también los contienen los pólenes, y por ello se describen también fenómenos de reactividad cruzada entre pólenes y frutos secos. Así, por ejemplo, el polen de abedul que poliniza en las zonas del centro y norte de Europa tiene como alérgeno principal una proteína de defensa denominada Bet v 1. Esta proteína guarda una homología muy marcada con frutos secos como la avellana. Cor a 1, otra proteína de defensa del mismo grupo, es el alérgeno responsable de las reacciones alérgicas a la avellana.

Sin embargo, la prevalencia de los distintos alérgenos varía según la zona geográfica. Así, mientras que las proteínas homólogas del alérgeno mayor del abedul son importantes en los países del centro y norte de Europa, las proteínas de transferencia de lípidos —unas proteínas de defensa altamente resistentes al calor o a los procesos digestivos­— son el alérgeno más relevante en la alergia a la avellana y, en general, a los frutos secos del área mediterránea (véase tabla 3). En la actualidad se barajan diversas hipótesis que intentan explicar este fenómeno; sin embargo, no hay aún ninguna explicación convincente.

¿Qué síntomas producen las reacciones alérgicas a frutos secos?

Los frutos secos pueden inducir reacciones alérgicas de intensidad leve, como picor en la boca, estornudos, lagrimeo, enrojecimiento cutáneo; síntomas digestivos como dolor abdominal, vómitos, diarrea; o bien cuadros de urticaria, hipotensión o sensación de ahogo. Los síntomas pueden desarrollarse pocos minutos después de ingerir el alimento, o tardar algunas horas, como en otros casos de alimentos.

La existencia de alérgenos resistentes tanto al calor como a los procesos digestivos, como las proteínas de almacenamiento o las de transferencia de lípidos, supone un factor de riesgo para reacciones graves o mortales. En el área anglosajona, el alimento más implicado en este tipo de reacciones es el cacahuete, tal como se ha comentado con anterioridad; mientras que el resto de frutos secos presentan este tipo de reacciones en el área mediterránea, donde las proteínas de transferencia de lípidos son los alérgenos principales.

No es habitual, al contrario de lo que sucede con los cereales, que los frutos secos provoquen síntomas por inhalación, aunque se han descrito casos anecdóticos como el de pasajeros de aviones que presentaron reacciones alérgicas por presencia de frutos secos. Estas reacciones fueron leves y ocurrieron mientras otros pasajeros comían frutos secos.

¿Qué precauciones hay que tomar en la alergia a frutos secos?

Las precauciones son las mismas que las comentadas en el caso de la alergia a legumbres: la evitación del alimento implicado y la lectura del etiquetado de los alimentos manufacturados. La prevención de disponer de adrenalina autoinyectable es importante, al igual que en el caso del cacahuete, por las posibles reacciones generalizadas que puedan producirse. Hay que tener en cuenta el uso generalizado de los frutos secos en salsas, helados, pastelería, bollería o en aceites, que pueden ser fuentes de alérgenos ocultos causantes de reacciones accidentales.

Aunque hay consideraciones generales acerca del etiquetado de productos manufacturados (donde se especifica la posibilidad de contar con trazas de frutos secos), los consejos deben ser siempre individualizados, en cada caso, por el alergólogo. Unas cantidades mínimas pueden ser toleradas por la mayoría de pacientes alérgicos a frutos secos, pero existen determinados pacientes, afortunadamente en un número muy pequeño, que pueden presentar reacciones alérgicas con estas cantidades; aparte coexisten otros factores, como el ejercicio o la ingesta concomitante de antiinflamatorios, que son capaces también de desencadenar reacciones.

Resumen

  • La alergia a alimentos es una causa muy frecuente de consulta al alergólogo. La alergia a frutos secos es, junto con las frutas, la primera causa de alergia alimentaria en los adultos y una de las primeras en la edad infantil. La alergia a cereales y a legumbres tienen una importancia epidemiológica menor.
  • El asma del panadero es una de las enfermedades respiratorias ocupacionales más frecuentes. Se caracteriza por cuadros de dificultad respiratoria relacionada con la manipulación e inhalación de la harina.
  • Aunque la celiaquía, en sentido estricto, es una enfermedad alérgica a cereales, no se relaciona con la alergia a alimentos mediada por un anticuerpo de tipo IgE.
  • En España, las legumbres ocupan el quinto lugar de los alimentos implicados en la alergia a alimentos de la infancia, siendo menos frecuente en la edad adulta. En la mayoría de casos de niños, esta alergia desaparece en la edad adulta.
  • La reactividad cruzada es un fenómeno clave en la alergia a alimentos vegetales y, en cierto modo, supone un problema añadido al diagnóstico y tratamiento de la alergia a estos alimentos. La reactividad cruzada entre legumbres y frutos secos es muy alta; sin embargo, las repercusiones clínicas (las reacciones que tiene el paciente) varían dependiendo de los hábitos dietéticos.
  • Existe el peligro de reacciones alérgicas accidentales por la ingesta de alimentos donde se utilicen cereales, legumbres o frutos secos como aditivos. Es importante la lectura del etiquetado de estos productos manufacturados.
  • En la actualidad, el único tratamiento existente en la alergia a estos alimentos es la evitación del alimento implicado y el uso de la adrenalina autoinyectable en caso de reacción accidental. Sin embargo, en los últimos años son múltiples los estudios encaminados a tratar la alergia al cacahuete de una manera activa. En pocos años habrá resultados esperanzadores del tratamiento de la alergia a alimentos.

Bibliografía

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