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16. Vivir con asma: la influencia del entorno

Dr. Ángel Moral de Gregorio

Médico especialista en Alergología. Servicio de Alergología del Hospital Virgen del Valle, Toledo

¿Por qué ha aumentado el número de pacientes con asma?

Las enfermedades alérgicas, como el asma bronquial, la rinoconjuntivitis alérgica y la dermatitis atópica, han experimentado un aumento espectacular en los últimos 40 años en los países industrializados. Este incremento se ha asociado con la occidentalización del tipo de vida y el aumento del nivel socioeconómico. Así, el asma es más frecuente en países ricos que en países pobres; predomina en las zonas urbanas respecto a las zonas rurales y se da más en los países occidentales que en el este de Europa.

Son muchos los factores responsables del crecimiento de los niveles actuales de asma; entre ellos, los factores genéticos que, junto con factores ambientales y ecológicos, actuarían sobre el sistema inmunitario, ocasionando las enfermedades alérgicas, incluida el asma.

Los factores genéticos no son los principales causantes del aumento del asma registrado en los últimos años, como se demostró al comparar las poblaciones de Alemania del Este y del Oeste antes de la unificación, que tenían una genética y un ambiente geográfico similar, viviendo bajo condiciones climatológicas similares, pero con un diferente estilo de vida.

El ascenso de los casos de asma en los últimos años no se puede explicar sólo por motivos genéticos, ya que se ha producido de una forma muy rápida, y harían falta muchos años en el caso de que estuvieran implicados los genes.

Entre los factores ambientales y ecológicos relacionados con el aumento de esta enfermedad estarían incluidos: el cambio de estilo de vida, la dieta y la exposición a nuevos alérgenos y contaminantes, tanto de interior (humo de tabaco) como de exterior (polución ambiental).

El énfasis actual en la limpieza o desinfección ambiental puede haber hecho desaparecer la inmunización natural debida a las infecciones y ser la causa del incremento de las enfermedades alérgicas, por haber disminuido las infecciones.

La falta de exposición a infecciones al comienzo de la vida puede provocar que individuos genéticamente predispuestos tengan más riesgo de desarrollar asma. Además, ello se potencia por factores ambientales como el ambiente doméstico, ya que las casas son cada vez más cerradas y están peor ventiladas, permitiendo una mayor cantidad de alérgenos. Otro factor ambiental sería la contaminación por motores diésel que, junto con el cambio climático, modificaría la cantidad y calidad de los pólenes.

¿Qué es la hipótesis de la higiene?

La hipótesis de la higiene propuesta por Strachan, en 1989, sugiere que el aumento de las enfermedades alérgicas, en concreto el asma, se relacionaba con una disminución en la exposición a microbios e infecciones víricas y bacterianas; ello por varias causas, entre las cuales estarían: la disminución en el número de miembros familiares, la menor exposición a animales domésticos, la mejora en las condiciones de vida y las modificaciones en las condiciones de limpieza en los domicilios.

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Son muchos los factores responsables del creci­miento de los niveles actuales de asma; entre ellos, los factores genéticos que, junto con factores ambientales y ecológicos, actuarían sobre el sistema inmunitario, oca­sionando las enfermedades alérgicas. (Créditos, F. 60)

En la hipótesis de la higiene se encontró una relación, según la cual, el padecimiento de enfermedades infecciosas durante los primeros años de vida protegía de la aparición de enfermedades alérgicas en el futuro. Se sugirió que el estilo de vida occidental, donde se utilizaban vacunas y se abusaba de los antibióticos en la infancia, ocasionaba una disminución de las enfermedades infecciosas en los primeros años de vida. En algunos estudios se comprobó que los niños que habían sufrido enfermedades infecciosas, como el sarampión, padecían menos enfermedades alérgicas.

Las enfermedades alérgicas son menos frecuentes en familias numerosas o cuando se inicia de forma temprana la guardería, debido a la alta exposición precoz a agentes infecciosos.

¿Cómo se argumenta la hipótesis de la higiene?

Debido a las mejoras en las condiciones de vida y a la utilización de antibióticos y vacunas, nuestro sistema inmunitario, que debería defendernos de posibles infecciones, se encuentra inactivo ocasionando que el sistema inmunitario reaccione excesivamente contra estímulos inofensivos que se encuentran en el ambiente, como podrían ser los pólenes o los pelos de animales, dando como resultado el desarrollo de enfermedades alérgicas.

La exposición repetida a microbios e infecciones durante los primeros años de vida (por ejemplo, tener varios hermanos o acudir a la guardería, o bien convivir con una mascota o vivir en una granja) ayudaría al sistema inmunitario a adaptarse progresivamente, evitándole reaccionar de forma brusca ante diferentes estímulos ambientales, como cuando se inhalan los pólenes de algunas plantas.

En las sociedades occidentales, la mejora en la calidad de vida comporta un menor número de infecciones víricas, bacterianas, o por hongos y parásitos. Al disminuir las infecciones por parásitos, el anticuerpo IgE, que es el encargado de neutralizar estos parásitos para impedir sus consecuencias, se dirige a atacar a sustancias habitualmente inofensivas que entran en nuestras vías respiratorias, como los pólenes de plantas y ocasionan que puedan desencadenarse los síntomas de asma. En poblaciones con escasa higiene y elevada frecuencia de enfermedades por parásitos, se ha comprobado que la proporción de asma es más baja que en poblaciones con nivel de vida más elevado.

El hermano mayor, al haber estado menos expuesto a infecciones, contrae mayor riesgo de desarrollar asma que el resto de los hermanos. Cuantos más niños hay en una familia, mayor cantidad de infecciones padecen. Sería recomendable la incorporación temprana a las guarderías, sobre todo en los niños que tienen pocos hermanos, para que estén expuestos a infecciones en etapas precoces y tengan menos riesgo de sufrir enfermedades alérgicas en el futuro.

¿Qué argumentos soportan la hipótesis de la higiene?

Un ejemplo podría ser la unificación de Alemania. A pesar de tener similitudes genéticas, las dos Alemanias se diferenciaban en el tipo de vida y la contaminación ambiental; se presentaban muchos más casos de asma en Alemania Occidental. Había más niños viviendo en granjas y las familias eran más numerosas en Alemania del Este que en la del Oeste. Con la unificación, Alemania del Este se occidentalizó y pasó a una proporción de casos de asma similares a los que tenía Alemania del Oeste. Esto sugería que la exposición temprana y repetida de los niños a infecciones y microbios disminuía el riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas en el futuro.

La hipótesis de la higiene sigue siendo una hipótesis, y se necesitan más estudios para resolver el porqué del aumento de los índices de asma. Es demasiado prematuro en el momento actual ofrecer a la población una recomendación como «no vacunar» o «no lavar» a nuestros hijos, con los estudios con que ahora se cuenta, para que disminuyan los casos de asma en la población infantil.

¿Qué mecanismos utiliza el sistema inmune para aumentar o disminuir el riesgo de desarrollar asma?

Una de las células del sistema inmunitario más importantes en la protección contra las enfermedades infecciosas y tumores son los linfocitos. Los linfocitos también son los responsables de la aparición de enfermedades alérgicas.

Entre los linfocitos hay dos variedades, los linfocitos Th1, que nos van a proteger de las infecciones; y los Th2, que van a intervenir en la evitación de tumores. Pero los linfocitos Th2 también están involucrados en la aparición de las enfermedades autoinmunes (lupus eritematoso sistémico) o en las enfermedades alérgicas (asma, urticaria).

Desde hace años se conocía que el hombre se defendía de las infecciones parasitarias a través del anticuerpo IgE. Pero el cambio de estilo de vida ha ocasionado una disminución de las infecciones en general, incluidas las parasitarias, con lo que el anticuerpo IgE se ha tenido que desviar hacia otras funciones. Por eso, en personas predispuestas genéticamente, la IgE se dedica a atacar sustancias inocuas, como pueden ser los pólenes de plantas, o los pelos de mascotas, dando lugar a las enfermedades alérgicas.

Durante los últimos meses del embarazo y los primeros días de vida del recién nacido se produce la maduración del sistema inmunitario. Si algún factor interfiere en ese período puede alterar el equilibrio habitual entre los linfocitos Th1 y Th2. En el asma bronquial se produce una alteración en el equilibrio entre los linfocitos Th1 y Th2, a favor de los Th2, produciéndose la Interleucina-4, que va a desencadenar los síntomas del asma. Así, una infección en épocas tempranas de la vida va a dirigir la respuesta hacia Th1, y disminuirá el riesgo de padecer asma. Sin embargo, la menor incidencia de infecciones como el sarampión, la tuberculosis y la hepatitis tipo A va a dirigir la respuesta hacia Th2, favoreciendo la aparición de asma.

Los linfocitos Th1 producen principalmente interferón gamma, que neutraliza la respuesta Th2; los linfocitos Th2 producen principalmente Interleucina-4, que impide la respuesta Th1. La disminución de interferón gamma por ausencia de infecciones favorecería la respuesta hacia Th2. Esto explicaría la hipótesis de la higiene, ya que la exposición a infecciones en etapas precoces de la vida reduciría el riesgo de asma, mientras que una sociedad libre de infecciones favorecería su aparición.

FIGURA 1. Hipótesis de la higiene

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¿De qué forma afectan las infecciones víricas al desarrollo de asma?

Las infecciones víricas son la principal causa de reagudizaciones de asma en los niños. Las infecciones víricas tendrían un efecto beneficioso al disminuir el riesgo de enfermedades alérgicas, si bien comportan, al mismo tiempo, un efecto perjudicial, al desencadenar crisis de asma.

Otras enfermedades víricas además del sarampión, como las hepatitis A y otras infecciones que son inductoras de interferón gamma desequilibran el sistema inmune hacia linfocitos Th1. Sin embargo, otros virus como el virus respiratorio sincitial y el virus de Epstein Barr (mononucleosis) estimulan el desarrollo de asma. En conjunto, podríamos concluir que aunque algunos virus estimulan el desarrollo de asma, la mayoría de las infecciones víricas son protectoras del asma.

¿Puede influir en el desarrollo de enfermedades alérgicas la convivencia con animales de granja?

Los niños que crecían en granjas, en contacto con ganado y aves de corral, tenían menos enfermedades alérgicas que los que vivían en ambientes urbanos o rurales sin contacto con ganado. Se comprobó que los niveles de endotoxinas procedentes de los animales de granja estaban muy elevadas en los domicilios de los niños con animales, comparados con los que no los tenían.

Las endotoxinas son lipolisacáridos que se encuentran en la capa externa de las bacterias gram negativas y son potentes inmunomoduladores. Las bacterias gram negativas se encuentran en el aparato digestivo de los animales y del hombre.

La presencia de endotoxinas estimula los linfocitos Th1 para generar interferón gamma y éste va a inhibir la actuación de los linfocitos Th2, con lo cual no se va a producir Interleucina-4 y no se va a favorecer el desarrollo de enfermedades alérgicas.

La exposición en épocas tempranas de la vida a endotoxinas protege del desarrollo de asma. Las endotoxinas se encuentran en ambientes donde existen animales, como en las granjas, pero también se han localizado en almacenes de granos de cereales y en domicilios con animales domésticos.

Los niños expuestos a animales de establo o a leche no pasteurizada en el primer año de vida estarían más protegidos de desarrollar asma, a causa de las endotoxinas.

¿Qué enfermedades respiratorias produce la contaminación ambiental?

Hay dos tipos de contaminación ambiental, la debida al carbón y la ocasionada por los combustibles diésel.

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En las ciudades, a pesar de la menor cantidad de pólenes con respecto a las zonas rurales, las enfermedades alérgicas son más frecuentes debido a la contaminación. (Créditos, F. 61)

Hasta mediados del siglo xx, la principal fuente de energía era el carbón, que ocasionaba una elevación de la contaminación por humos, que se tradujo en importantes problemas respiratorios. Su sustitución por otras fuentes de energía, como los derivados del petróleo, disminuyó la formación de humo, pero aumentó otros contaminantes ambientales, como las partículas de emisión diésel. Por tanto, la situación cambió de la llamada polución de tipo I (por combustión del carbón y caracterizada por un predominio de SO2 y partículas pesadas) a la polución de tipo II (derivada de la combustión de productos del petróleo, con la emisión de componentes volátiles, ozono y partículas en suspensión, incluidas las partículas de emisión diésel).

La polución de tipo I se ha relacionado con la aparición de enfermedades respiratorias inflamatorias como la bronquitis, que es la que se produjo en Alemania del Este antes de la unificación, pero no favorece la aparición de asma.

La polución de tipo II sí se ha asociado a problemas alérgicos, pues las partículas procedentes de la combustión del diésel se adhieren a los pólenes y producen la liberación de sustancias que favorecen la inflamación de las vías respiratorias, ocasionando episodios de asma.

Además, los contaminantes de los motores diésel producen un aumento de la capacidad alergénica de los pólenes. En las ciudades, a pesar de la menor cantidad de pólenes con respecto a las zonas rurales, las enfermedades alérgicas son más frecuentes, porque las partículas de emisión diésel producidas por los vehículos (coches, camiones, autobuses) y las calefacciones crean un ambiente hostil a las plantas, por lo que los pólenes de éstas presentan proteínas diferentes a los de zonas no contaminadas. Estas nuevas proteínas se denominan de estrés y se producen como un mecanismo de defensa de las plantas ante agresiones, como la contaminación, enfermedades de las plantas o la sequía.

Se ha demostrado que el aumento de las enfermedades ocasionadas por pólenes va paralelo a la mayor cantidad de coches que utilizan el diésel como combustible.

¿Por qué hay más casos de asma en las ciudades que en el campo?

Las proteínas de estrés que se encuentran en los pólenes de zonas contaminadas por la utilización de los combustibles diésel originan pólenes más agresivos en las ciudades, y en poblaciones que viven cerca de autopistas, en comparación con los pólenes de zonas rurales sin contaminación.

Esto explicaría por qué los casos de asma por pólenes en zonas urbanas y en autopistas son mayores que los que se producen en zonas rurales, donde habría más pólenes al existir más vegetación. Por este motivo, en las ciudades, pese a haber menos pólenes que en el campo, la presencia de las proteínas de estrés provoca que proliferen más casos de asma.

Se ha comprobado que las personas que viven cerca de una autopista están expuestas al triple de posibilidades de tener asma que los que viven en zonas rurales; y los que viven en zonas urbanas, al doble que los que viven en zonas rurales. Los niños que viajan en autobús escolar tienen una exposición a las partículas diésel hasta tres veces mayor que los que viajan en automóvil.

¿Cuáles son los factores ambientales y ecológicos del estilo de vida occidental que pueden influir en el desarrollo de asma?

Los niños pasan más tiempo en el domicilio viendo la televisión y están expuestos a más alérgenos. El estilo de vida occidental trae consigo un aumento en la concentración de alérgenos en el interior de los domicilios: ácaros del polvo (por las mejoras en el aislamiento y el ahorro de energía en las casas), hongos ambientales (sistemas de aire acondicionado) y mascotas. Además, se está observando un incremento de contaminantes como el ozono, partículas diésel y humo de tabaco. También se han producido cambios en la alimentación de la mujer embarazada y del recién nacido, tales como disminución de la lactancia materna y la introducción precoz de alimentos sólidos; se ha disminuido el consumo de antioxidantes y se ha modificado la ingesta de ácidos grasos.

La identificación de los factores que puedan aumentar el riesgo para desencadenar asma permitiría crear estrategias de prevención con objeto de impedir la actuación de estos factores y por tanto disminuir el riesgo de desarrollarla.

¿Puede influir la lactancia materna en el riesgo de desarrollar asma un recién nacido?

La malnutrición en el recién nacido se asocia a una mayor frecuencia de asma. El mantenimiento de la lactancia materna por encima de los cuatro meses reduciría ese riesgo, ya que su sistema inmunitario deja de ser inmaduro a esa edad.En el momento actual se recomienda la lactancia materna durante el mayor número de meses posible. Hay estudios a favor de la prolongación de la lactancia que han comprobado que favorece la presencia de anticuerpos IgA, que evitan la producción de anticuerpos IgE, causantes de las enfermedades alérgicas. Sin embargo, existen otros estudios en contra de la lactancia, ya que la leche materna presenta alérgenos de los alimentos consumidos por la madre que podrían sensibilizar al lactante.

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Los niños pasan más tiempo en el domicilio y están expuestos a más alérgenos. (Créditos, F. 62)

Se ha encontrado en algunos estudios un menor número de casos de alergia a la leche en las madres que han tomado menos de medio litro de leche de vaca diario durante el embarazo. Sin embargo, en otros estudios no se ha demostrado que la evitación de determinados alimentos (leche, huevo, pescado, frutos secos) haya disminuido la aparición de enfermedades alérgicas en los hijos.

La lactancia materna por encima de los cuatro meses se asocia a una disminución del riesgo de asma hasta los 6 años de edad.

Por tanto, la lactancia materna no parece ejercer una protección absoluta contra el desarrollo de enfermedades alérgicas, e incluso en algunos casos puede favorecerlas. Esto no significa que no existan otros factores beneficiosos en ella para la salud del niño, que aconsejen su mayor promoción posible.

La leche de madres alérgicas tiene más proporción de ácido linolénico (omega 6) que la de las madres no alérgicas, y éste inhibe la producción de interferón gamma, con lo cual se estimula la producción de linfocitos Th2, que favorecería el desarrollo de asma. Los hijos de madres alérgicas no se beneficiarían de las propiedades de la leche materna para evitar el desarrollo de asma. Sin embargo, los niños que heredan la alergia del padre estarían protegidos frente al riesgo de asma con la leche materna.

¿Es perjudicial que un niño con antecedentes familiares de alergia viva con animales en su domicilio?

Inicialmente se pensó que evitar la exposición de niños con antecedentes familiares de alergia, en los primeros años de vida, a mascotas y ácaros del polvo podría disminuir la aparición de futuras alergias. En la actualidad, algunos estudios han demostrado lo contrario: que la exposición temprana a mascotas podría prevenir de la aparición de enfermedades alérgicas.

La exposición temprana a gatos se ha descrito como protectora contra el desarrollo de asma por este tipo de animales. Algo similar se ha comprobado con perros.

¿Que la madre sea fumadora puede tener consecuencias en el desarrollo de asma para el recién nacido?

La exposición al humo del tabaco durante el embarazo y la primera infancia se acompaña de un riesgo mayor de desarrollar enfermedades alérgicas, en concreto asma, sobre todo si es la madre la fumadora. Además, el tabaco produce una reducción de la función pulmonar del recién nacido, con lo que contribuye a un mayor deterioro.

La exposición al humo del tabaco es un factor de riesgo de ataques de asma en los niños. Los niños asmáticos, si los padres fuman, tienen síntomas más graves.

¿Podría influir el consumo de alimentos probióticos (yogures) en la aparición de enfermedades alérgicas?

La flora intestinal es necesaria para la correcta alimentación del recién nacido. Los cambios en la composición de las bacterias en la flora intestinal de éstos pueden favorecer el desarrollo de enfermedades alérgicas. La flora intestinal es la principal fuente de estimulación microbiana. Los niños con alta tasa de colonización intestinal por bacterias presentan menos incidencia de enfermedades alérgicas que los menos colonizados; y los que utilizan antibióticos con frecuencia tienen disminuida la flora intestinal y están más expuestos al asma. Los antibióticos, además de disminuir la flora intestinal, la modifican en su composición, y hacen aparecer bacterias como los Clostridium, que pueden ocasionar diarreas. Los niños no asmáticos suelen portar lactobacilus en su flora intestinal.

La alimentación con fórmulas adaptadas de leche maternizada, o sea la leche no materna, produce modificaciones en la flora intestinal que hacen disminuir la presencia de bacterias beneficiosas.

Por este motivo, en algunos estudios se ha intentado demostrar si la adición de suplementos de yogures con probióticos (lactobacilus bifidus) en la embarazada o en la leche no materna podría disminuir las enfermedades alérgicas en los recién nacidos. Sólo se ha conseguido demostrar que estos alimentos probióticos reducen el riesgo de padecer dermatitis atópica. Sin embargo, no se han encontrado diferencias respecto al asma en los lactantes con probióticos.

La administración de suplementos con probióticos (lactobacilus) aumenta los niveles de Interleucina 12, que estimula los linfocitos Th1 para producir interferón gamma.

En relación con el desarrollo de enfermedades alérgicas, ¿cuándo es recomendable introducir los cereales en la dieta del lactante?

Se ha sugerido que la introducción más tardía de los cereales en la dieta del lactante podría disminuir las enfermedades alérgicas producidas por los pólenes de gramíneas. Las gramíneas son la principal causa de alergia por pólenes en España; y los cereales como trigo, arroz, cebada, centeno, maíz y avena pertenecen a la familia de las gramíneas. Desde los años sesenta, el estilo de vida occidental ha supuesto modificaciones en la dieta de los recién nacidos, para que la madre pudiera trabajar, y esto ha supuesto la introducción a partir del cuarto mes de los cereales sin gluten, antes de que se produzca la maduración del aparato digestivo del niño. Estos cambios podrían contribuir al aumento de casos de asma por gramíneas.

¿Pueden las infecciones que padezca la madre influir en el desarrollo de asma en sus hijos?

Se ha descrito en las madres que presentan colonización vaginal por estafilococo dorado o Ureaplasma urealyticum, que sus hijos se exponen a un mayor riesgo de enfermedades alérgicas en el futuro. Este riesgo parece disminuir cuando las madres son tratadas con antibióticos adecuados al tipo de infección.

¿Influye el estrés de la madre en el desarrollo de enfermedades alérgicas en sus hijos?

Se ha demostrado que el estrés del mundo occidental va a influir de forma específica en la embarazada, aumentando el número de algunas hormonas de la madre; ello trae como consecuencia que se eleven los niveles de cortisol en la sangre y se altere el equilibrio entre los linfocitos Th1 y Th2, que se dirige hacia Th2, favoreciendo de este modo las enfermedades alérgicas en los recién nacidos.

¿Cómo influye la dieta en el desarrollo de asma?

El hecho de que los inmigrantes procedentes de países con niveles bajos de asma alcancen los niveles de los países que los acogen hace suponer que algunos factores del estilo de vida occidental serían los responsables. Uno de estos factores podrían ser los hábitos dietéticos, en concreto la dieta pobre en antioxidantes. Los antioxidantes previenen la formación de radicales libres.

La dieta en los países desarrollados es rica en grasas poliinsaturadas, que presentan una mayor oxidación, por lo que precisan un mayor consumo de antioxidantes para neutralizarlos. Las frutas y los vegetales son ricos en antioxidantes.

Los principales antioxidantes son las vitaminas A, C y E, el cinc y el selenio. Un bajo consumo de antioxidantes se ha relacionado con una mayor probabilidad de presentar asma. Sin embargo, al tratar a pacientes asmáticos con antioxidantes como vitamina A, C y E, cinc y selenio, no se ha encontrado clara mejoría de su afección.

La dieta occidental, además, se caracteriza por ser rica en ácidos grasos omega 6, que se encuentran en la margarina y en aceites vegetales (girasol), y pobre en ácidos grasos omega 3, que se encuentran en el pescado azul.

Se ha visto que hay más probabilidades de asma si se ingiere menos magnesio y menos aceite de pescado. Se ha abandonado la costumbre de dar aceite de pescado a los niños, como el aceite de bacalao, lo que podría contribuir al desarrollo de asma.

¿El parto por cesárea podría influir en el desarrollo posterior de asma en el recién nacido?

Los niños nacidos por cesárea tienen más riesgo de padecer asma, ya que la compresión torácica al atravesar el canal del parto (vía vaginal) ayuda a eliminar los restos de líquido amniótico que puedan haber entrado en los pulmones durante el embarazo. En la cesárea se podría acumular líquido amniótico en los pulmones, que favorecería la aparición de bronquiolitis; ésta a su vez predispondría al desarrollo de asma en el niño.

¿Es beneficiosa para los niños pequeños la natación en piscinas cubiertas con desinfección por cloro?

Recientemente se ha sugerido que las piscinas cubiertas tratadas con cloro pueden favorecer la aparición de asma en niños menores de 2 años. Hasta ahora se había pensado que la natación era el deporte de elección para los asmáticos.

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La dieta rica en grasas poliinsaturadas precisa un mayor consumo de antioxidantes para neutralizarlas. Las frutas y los vegetales son ricos en antioxidantes.
(Créditos, F. 63)

¿Se debe recomendar la dieta mediterránea para evitar el desarrollo de asma?

En la dieta occidental hay un aumento en el consumo de ciertos ácidos grasos poliinsaturados y una disminución de los saturados. Entre los poliinsaturados están los ácidos grasos omega 6, como el linoleico, que se encuentra en la margarina y los aceites vegetales. El ácido linoleico es el precursor de la prostaglandina E2 que inhibe el interferón gamma y facilita el desarrollo de asma. Sin embargo, hay otros ácidos grasos poliinsaturados, los omega 3, como el linolénico, que se encuentra en el pescado azul y cuenta con propiedades antiinflamatorias al producir interferón gamma, que previene la aparición de asma. Por tanto, el aumento de omega 6 y la disminución de omega 3, como ocurre en la dieta occidental, favorecen el desarrollo de asma.

La incidencia de asma en los países mediterráneos es menor que en Estados Unidos, y estaría en relación con las diferencias entre la dieta occidental (hamburguesas) y la dieta mediterránea.

La dieta mediterránea se caracteriza por ser baja en grasas saturadas (carnes rojas) y equilibrada en grasas poliinsaturadas (omega 6 y omega 3), con grasas monoinsaturadas (aceite de oliva) y rica en antioxidantes (frutas, frutos secos, verduras y legumbres). Esta dieta comporta una baja frecuencia de enfermedades coronarias y un nivel más bajo de colesterol en sangre que la dieta occidental. La presencia elevada de antioxidantes y omega 3 en la dieta mediterránea disminuye el riesgo de asma. Además, el aceite de oliva se conoce como uno de los mejores antioxidantes.

El asma es más frecuente en personas obesas que en delgadas, al margen de que se manifieste con mayor gravedad en los obesos.

¿La exposición solar y el consumo de vitamina D influyen en el asma?

Se ha sugerido que el déficit de vitamina D se asocia al asma. La vitamina D se adquiere a través de suplementos en la dieta o por exposición solar. El estilo de vida occidental favorece pasar más tiempo en los domicilios, sin estar expuesto al sol, con lo que disminuye el aporte de vitamina D. Además, se ha comprobado que la toma de vitamina D durante el embarazo disminuye el riesgo de asma.

¿Por qué nuestros abuelos, si vivían rodeados de campo, no han sufrido nunca asma por pólenes, y nosotros, que no salimos de la ciudad, la padecemos?

Probablemente porque vivían en un entorno más saludable desde el punto de vista alérgico, con exposición temprana a gérmenes que derivaban la respuesta inmunológica a contrarrestar los problemas infecciosos. Además, estaban en contacto con pólenes de plantas menos afectadas por la contaminación, pesticidas, herbicidas y otros factores que pudieran estimular la producción de proteínas de defensa en los pólenes, lo que no ayudaba al desarrollo de asma; asimismo, porque probablemente hayan recibido durante más tiempo lactancia materna y una introducción más tardía de alimentos sólidos, costumbres dietéticas que desde la incorporación de la mujer al mundo laboral, se han ido sustituyendo por otros complementos dietéticos más agresivos, desde el punto de vista de la posible alergia del recién nacido.

¿Puede influir el cambio climático en el aumento de las enfermedades alérgicas por pólenes?

En los últimos años se ha comprobado que existe una modificación en los factores meteorológicos denominada cambio climático, en el que el hombre está muy involucrado, por la emisión de gases con efecto invernadero. Así, se ha podido determinar un aumento de la temperatura en la Tierra de casi un grado a nivel global, en los últimos cien años, y esto ocasiona modificaciones en el comportamiento de las plantas, que adelantan el inicio y retrasan el final del período de floración, con lo que se amplía como consecuencia la duración del período de polinización, y por lo tanto una mayor exposición a los pólenes.

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Salsola. (Créditos, F. 64)

Los gases con efecto invernadero como el CO2 procedente de las factorías y del transporte actúan como fertilizantes, e incrementan la producción de pólenes de algunas plantas que producen enfermedades alérgicas.

El cambio climático también está provocando cambios en la distribución de las plantas, ya que estos fenómenos meteorológicos (lluvia, sequía, tormentas) pueden extinguir determinadas especies y hacer aparecer otras nuevas en zonas donde antes no existían. Esto va a ocasionar una modificación de los pólenes en una determinada área geográfica y, como consecuencia, aparición de pacientes con alergia a plantas a las que no lo eran. Un ejemplo es la salsola (maleza que aparece como madejas dando vueltas con el viento, en las películas del Oeste), que con el abandono de los campos de cultivo, están invadiendo zonas en las que antes no se daban, aumentando las enfermedades alérgicas por estas plantas.

La temperatura media de la tierra ha aumentado 0,7º C en los últimos cien años y se espera que suba 1,8º C en los cien siguientes. Además del calentamiento global se prevé que se produzcan períodos de lluvias intensas en el norte de Europa y períodos de sequía en el Mediterráneo. Estos cambios se deben al CO2 y a los gases con efecto invernadero.

Los inmigrantes que llevan varios años en un país como España ¿tienen un mayor riesgo de desarrollar asma?

Los inmigrantes, al cambiar de residencia, se exponen a agentes contaminantes y pólenes diferentes a los de su país de origen. Junto al cambio socioeconómico y cultural que experimentan, modificando su estilo de vida, se opera una modificación de su salud y el desarrollo de enfermedades alérgicas. En un estudio reciente realizado en Cataluña se ha demostrado que los inmigrantes empiezan a sufrir los primeros síntomas de asma alérgica durante los tres primeros años de residencia en nuestro país. Se ha comprobado que los más afectados son los latinoamericanos.

¿Es posible que puedan aparecer alergias a nuevas plantas?

Aunque es difícil que puedan aparecer sobre el planeta nuevas especies de plantas, sí se ha comprobado que cada vez hay más plantas que producen problemas alérgicos, y en las que antes no se había pensado. Probablemente se deba a una mejora de las técnicas para el diagnóstico de las alergias, como ha ocurrido con plantas de interior como el ficus o la flor de Pascua.

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Flor de Pascua. (Créditos, F. 65)

Por si fuera poco, existe un afán por parte de las autoridades municipales de colocar en parques, jardines y calles diferentes especies de plantas claramente alergénicas, como es el caso de olivos, plátanos de sombra, palmeras, cipreses y arizónicas. Esto está originando un crecimiento de las enfermedades alérgicas en los pueblos y ciudades. Además, una de las actividades que deberían realizar los municipios sería la poda de los árboles que provocan alergia unos días antes de que tenga lugar la polinización, para disminuir la cantidad de pólenes producidos.

¿La presencia de sustancias tóxicas ambientales puede favorecer el desarrollo de asma?

La proliferación de toxinas ambientales como los insecticidas organofosforados (DDT) ha aumentado el desarrollo de las alergias. Las células NK habitualmente nos defienden de infecciones víricas y tumores, y son una fuente importante de interferón gamma. Estas células NK se ven disminuidas en los habitantes de países donde se consume salmón del Báltico, que está muy contaminado por organofosforados; y la disminución de interferón gamma facilitaría el desarrollo de enfermedades alérgicas en estos países.

Algunos materiales utilizados en la construcción de muebles emiten formaldehído y éste puede agravar el asma de los niños.

¿Puede influir el ozono en el desarrollo de asma?

La contaminación del aire se ha reconocido como uno de los factores responsables del aumento de la incidencia de asma en los últimos años. El índice de calidad del aire comunica los niveles atmosféricos de los seis principales contaminantes: O3 (ozono), SO2, NO2, CO, materia particulada y plomo.

La exposición de los niños al ozono acarrea una disminución de la función respiratoria. Los niveles de ozono son más altos en los días calurosos de verano y alcanzan su máximo al final de la tarde. El aumento de ozono favorecería, pues, el desarrollo de asma.

¿Qué importancia tiene el ambiente laboral en el desarrollo de asma?

El asma ocupacional es en la actualidad la enfermedad respiratoria laboral más frecuente en los países desarrollados, ya que representan un 15% del total de asma. Se han descrito más de trescientas sustancias capaces de producir asma ocupacional, y se siguen descubriendo nuevas causas. Los pacientes afectados por asma ocupacional suelen empeorar en su ambiente de trabajo y mejorar fuera de él. Entre las principales causas destaca el látex en el ambiente hospitalario y los animales en laboratorios de investigación y veterinarios.

Resumen

  • Son muchos los factores responsables del aumento de los niveles actuales de asma, entre ellos los factores genéticos que, junto con los ambientales, actuarían sobre el sistema inmunitario.
  • Los factores genéticos no parecen tan importantes como los factores ambientales para explicar la incidencia del asma: cambios en el estilo de vida (viviendas mejor aisladas, horas de televisión, estrés); dieta (aumento de los ácidos grasos omega 6, disminución de omega 3 y antioxidantes); contaminación (ozono, diésel, tabaco); disminución de la lactancia materna; introducción temprana de cereales en la dieta; disminución de infecciones (por antibióticos y vacunas), nuevos alérgenos y sustancias tóxicas; menor convivencia con animales; menor tamaño de las familia; cambio climático, etc.
  • Desafortunadamente, se pueden sacar pocas conclusiones con respecto a las medidas de prevención eficaces para hacer disminuir la aparición de enfermedades alérgicas. Aunque se ha avanzado considerablemente en el conocimiento de algunos factores que influyen en el aumento de las alergias, debemos seguir profundizando para confirmar o descartar las hipótesis planteadas.
  • Queda todavía mucho por investigar y el reto en el futuro será abordar las complejas interacciones entre factores genéticos y ambientales, ya que de esto dependerán las fórmulas de prevención de las enfermedades alérgicas.

Bibliografía

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Moral de Gregorio, A. J., y C. J. Senent Sánchez. «Nuevos impactos medioambientales y ecológicos sobre el aumento de la prevalencia de las enfermedades alérgicas». Fascículos de Formación Acreditada en Alergología. Badalona: Ediciones Médicas, 2003.

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