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49. Manejo de los dispositivos para inhalar fármacos

Dra. Victoria Fuentes Aparicio

Médico especialista en Alergología. Servicio de Alergia del Hospital Materno-Infantil Gregorio Marañón, Madrid

¿Qué son los inhaladores?

Un inhalador es un dispositivo médico diseñado para administrar un medicamento al organismo, en forma de partículas sólidas o gotas líquidas, a través de las vías respiratorias hacia los pulmones.

La terapéutica inhalada es la forma más apropiada de administrar la medicación para el tratamiento del asma y enfermedades pulmonares.

¿Qué ventajas aporta esta vía de administración?

El tratamiento por vía inhalatoria de las enfermedades broncopulmonares se desarrolló a partir de los años cincuenta. Actualmente, es la forma de administración más empleada en el tratamiento de estas enfermedades.

Permite administrar fármacos que actúan directamente sobre el aparato respiratorio, lo que conlleva varias ventajas. En primer lugar, dado que el asma es una enfermedad de los bronquios, con este sistema se consigue que los fármacos lleguen directamente al lugar donde tienen que hacer su efecto curativo, interviniendo de esta forma de una manera más rápida y eficaz.

Por otra parte, al tomar la medicación inhalada, la dosis necesaria es más pequeña, con lo que disminuyen los efectos secundarios no deseables.

Por ello, siempre que sea posible, el médico indicará el tratamiento de este modo.

Cuenta con la desventaja de que no toda la medicación acaba en el pulmón, ya que puede quedar depositada en el trayecto. Además, su uso es complicado, sobre todo en niños pequeños.

Cuando se utiliza la medicación inhalada, conviene saber que el hecho de que los fármacos alcancen los bronquios más finos va a depender, en gran medida, de cómo se efectúe la inhalación. Por tanto, la vía inhalatoria debe utilizarse correctamente, lo que precisa de un adiestramiento.

¿Por qué es importante el adiestramiento del paciente en la utilización de los diferentes sistemas de inhalación?

Aun con los avances en terapéutica inhalada, hay evidencias de un menor beneficio de ésta, a causa, en buena parte, del uso incorrecto de los inhaladores. Este tipo de educación sanitaria es muy importante, ya que alrededor del 70% de los pacientes no utiliza correctamente los sistemas de inhalación. Si la técnica no es la adecuada, la eficacia puede reducirse sustancialmente o, incluso, llegar a ser nula. De hecho, cuando un paciente no mejora a pesar de haber tomado las dosis que le haya indicado el médico, puede ser debido a que no realiza de forma acertada la técnica de inhalación.

¿Existen varios tipos de dispositivos para inhalar fármacos?

Sí. Para aplicar los fármacos en inhalación, se utilizan actualmente diferentes sistemas. Los más empleados son:

  • Nebulizadores.
  • Inhaladores presurizados (a presión).
  • Inhaladores de polvo seco.
  • Cámara espaciadora, con o sin mascarilla.

¿Cuál es el mejor método para tomar la medicación inhalada?

Se debe tener en cuenta que todos los sistemas son eficaces si se utilizan convenientemente; si bien, en ocasiones son complicados de manejar; por tanto, es el médico quien debe decidir cuál es el más adecuado en cada situación y para cada paciente.

Cada método tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

En los nebulizadores, el paciente no hace ningún esfuerzo; simplemente respira a través de una mascarilla, a la cual llega la medicación inhalada. No se hace necesario un aprendizaje especial, y se puede aplicar aunque el paciente acuse mucha dificultad respiratoria.

Dado su precio y su volumen, no se suele recurrir a ellos de forma habitual. Pueden ser oportunos en niños pequeños que no sean capaces de utilizar otros sistemas. No son aconsejables, en cambio, para un tratamiento a largo plazo, y requieren de 5-10 minutos para su administración.

Los inhaladores presurizados son pequeños y manejables, y precisan de muy poco tiempo para su administración. Sin embargo, exigen aprender bien la técnica de uso, ya que el mayor inconveniente es la dificultad de muchos pacientes para sincronizar la pulsación con la inspiración. Esta técnica no es sencilla y se olvida con facilidad, con lo que la medicación puede ser menos eficaz de lo esperado. No menos complejo es saber si queda algo de medicación en el inhalador o está vacío.

Los dispositivos de polvo seco también son pequeños y de simple manejo, y demandan escaso tiempo para su aplicación. La técnica es más fácil, pero para utilizarlos el paciente ha de ser capaz de tener cierta fuerza inspiratoria. Esto hace que sean complicados para niños pequeños, o en momentos de mayor dificultad respiratoria, en los que el paciente casi no tiene fuerzas para respirar y para emplear este tipo de dispositivos.

¿Qué son y cómo se utilizan los nebulizadores?

Los nebulizadores son aparatos eléctricos que permiten la administración del medicamento en forma de aerosol, sirviéndose de un chorro de gas o mediante ultrasonidos. El aerosol se inhala a través de una boquilla o mascarilla, respirando normalmente.

Cuentan con un depósito para poner la medicación, al que se conecta una mascarilla por la cual se respira.

Al encender el interruptor, el contenido sale en forma de vapor que el paciente debe ir respirando lenta y profundamente durante 5-10 minutos, hasta que se termina la dosis.

Se necesita un volumen mínimo de medicamento. Por tanto, si la dosis tiene poco volumen, deben añadirse 2-3 ml de suero fisiológico. Tanto la medicación como el suero que se utilice deben haberse abierto en el momento de la preparación, con objeto de evitar ser contaminados. Es importante utilizar una mascarilla que se ajuste bien a la cara, para impedir que se escape medicación al aire ambiente.

Al terminar, debe limpiarse bien y poner a secar las piezas del nebulizador.

¿Cómo se utilizan los inhaladores presurizados?

Son los más populares, al ser los primeros que se generalizaron.

El inhalador en cartucho presurizado es un dispositivo que dispone de un cartucho o dispositivo cilíndrico metálico, en cuyo interior se encuentra el fármaco activo en forma sólida, mezclado en solución o suspensión con un gas propelente que se microniza a temperatura ambiente, creando así una corriente de gran velocidad. Posee una válvula que permite liberar en cada pulsación una dosis controlada y uniforme del medicamento.

Los inhaladores presurizados se pueden aplicar directamente por la boca o por medio de una cámara espaciadora. Las cámaras facilitan la toma de la medicación y se logra prácticamente el doble de efecto. Siempre es mejor el uso de la medicación con cámara, especialmente en niños, ancianos, pacientes que sufren efectos secundarios de la medicación inhalada en la garganta, personas con dificultad de aprendizaje, y, sobre todo, en el tratamiento de las crisis de asma.

Si es necesario usar el inhalador fuera de casa, en el colegio, excursiones o viajes, puede ser aceptable utilizarlo directamente. Si se dispone de cámara, siempre es preferible.

La técnica para tomar la medicación, con cámara o sin ella, es ligeramente distinta, por lo que se deben conocer las dos maneras.

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Inhalador presurizado. (Créditos, F. 165)

¿Cómo se usan los inhaladores presurizados sin cámara?

Para utilizar correctamente un inhalador presurizado sin cámara, deben seguirse las siguientes instrucciones:

  1. Agitar el dispositivo metálico y destaparlo. En el caso de utilizar el sistema Modulite®, no es necesario agitar.
  2. Cogerlo en forma de L con los dedos índice (arriba) y pulgar (abajo).
  3. Expulsar todo el aire del pulmón y aplicar los labios a la boquilla.
  4. Con el pecho vacío, aspirar aire lentamente por la boca, evitando que la lengua interfiera la salida del medicamento.
  5. Una vez iniciada la inspiración, presionar el aerosol una sola vez mientras se sigue inspirando profundamente.
  6. Mantener la inspiración, aguantando la respiración durante 8-10 segundos, y expulsar el aire lentamente.
  7. Retirar el inhalador de la boca.
  8. Expulsar el aire lentamente.
  9. Si se precisan nuevas dosis de este u otro inhalador, esperar un mínimo de 30-60 segundos entre cada una de ellas, repitiendo de nuevo todos los pasos anteriores.
  10. Retirar el inhalador, taparlo y enjuagar la boca al finalizar las inhalaciones.

¿Qué es una cámara de inhalación?

Las cámaras de inhalación se diseñaron para salvar el inconveniente de coordinar la pulsación del dispositivo y la inhalación de los dispositivos presurizados. Disponen de una válvula unidireccional que se abre con la inspiración y permite el paso del medicamento. Algunas cámaras incluyen mascarillas para niños y lactantes; y algunas marcas permiten acoplar una mascarilla para adultos, lo cual es importante en discapacitados, hemipléjicos, pacientes en coma o con disminución del nivel de consciencia.

¿Cómo se utilizan los inhaladores con cámara?

Para utilizar un inhalador con cámara, se deben seguir los siguientes pasos.

  1. Destapar y agitar el inhalador y conectarlo a la cámara.
  2. Expulsar todo el aire de los pulmones.
  3. Colocar los labios alrededor de la boquilla sin taparla con los dientes ni la lengua, y manteniendo la cámara horizontal.
  4. Apretar el pulsador del inhalador. La medicación se quedará flotando unos 10-15 segundos.
  5. Coger aire lentamente por la boca sin parar de llenar el pecho.
  6. Aguantar la respiración el tiempo que se pueda y expulsar el aire lentamente.

Si hay que tomar más de una inhalación, debe esperarse un minuto y repetir después los mismos pasos. No se deben poner dos pulsaciones juntas dentro de la cámara.

Los niños que no sean capaces de mantener la respiración deben respirar fuertemente por la boquilla durante 10 segundos. Cuando son más pequeños, o no colaboran, se les debe colocar en la boquilla de la cámara una mascarilla que cubra la nariz y la boca. Se les tumba y se les aplica la mascarilla, se aprieta el pulsador y se les mantiene respirando 10-15 segundos.

Existen varios tipos de cámaras comercializadas en España. Algunas son de plástico, otras de metal y no todas llevan mascarilla. Las hay financiadas por la Seguridad Social, y otras son abonadas en su totalidad por el paciente.

Es importante conocer que no todas las cámaras son compatibles con todos los tipos de inhaladores. El médico recomendará la más conveniente en cada caso.

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Inhalación del aerosol en un paciente pediátrico. (Créditos, F. 166)

Las cámaras deben limpiarse periódicamente con agua y jabón, y secarse correctamente.

¿Cómo se utilizan los inhaladores de polvo seco?

Los inhaladores de polvo seco son dispositivos que contienen el fármaco en forma de polvo. Se presentan en sistemas unidosis (cápsulas individuales para inhalar) o multidosis.

  • Monodosis: el medicamento se encuentra en cápsulas correspondientes a una dosis. Las cápsulas deben introducirse en el dispositivo, tras lo cual se libera el medicamento que queda listo para la inhalación.
  • Multidosis: el medicamento se encuentra en un depósito y se dosifica mediante un mecanismo cada vez que se vaya a utilizar. Permiten controlar el número de dosis disponibles y se deben guardar en lugar seco.

Con el fin de utilizar correctamente un dispositivo monodosis de polvo seco, deben seguirse los siguientes pasos:

  1. Ponerse de pie o sentado para permitir la máxima expansión torácica.
  2. Abrir el sistema de inhalación y colocarlo en posición vertical.
  3. Introducir una cápsula.
  4. Cerrar el sistema de inhalación.
  5. Apretar varias veces el perforador.
  6. Expulsar el aire de los pulmones profundamente, manteniendo el sistema alejado de la boca.
  7. Colocar la boquilla entre los labios sin taparla con los dientes ni la lengua y hacer una inspiración profunda.
  8. Expulsar el aire lentamente.
  9. Limpiar el sistema.
  10. Tapar el inhalador y enjuagar la boca.

Para utilizar un sistema multidosis, se destapa el dispositivo y se carga la dosis de manera distinta para cada dispositivo. Los siguientes pasos son comunes para todos ellos:

  1. Expulsar todo el aire de los pulmones.
  2. Colocar la boquilla alrededor de los labios.
  3. Coger el aire profunda y rápidamente, durante 8 segundos.
  4. Aguantar la respiración 8-10 segundos.
  5. Expulsar el aire lentamente.
  6. Tapar el inhalador y enjuagar la boca.

¿Cómo se sabe si queda medicación en el inhalador?

Al agitar el inhalador, siempre se nota que hay un líquido dentro, aunque se haya agotado la medicación. Algunos inhaladores llevan un contador automático de dosis que indica cuántas dosis quedan, aunque la mayoría no lo llevan.

Si es un inhalador de uso diario, se debe apuntar la fecha en la que se comienza el envase y mirar el número de dosis que lleva. Se divide ese número entre el de pulsaciones que se deben tomar cada día, y el resultado es el número de días que durará el envase.

Si se utiliza de forma intermitente y no se anota el número de dosis consumidas, se puede saber si le queda medicación o no poniendo el cartucho metálico dentro de un vaso de agua. Cuando está lleno, se hunde hasta el fondo. Cuanto más flote, menos medicación le queda. Este método no es totalmente exacto, por lo que si surgen dudas, lo mejor es obtener un inhalador nuevo.

Los dispositivos de polvo seco suelen tener contadores automáticos que muestran el número de dosis que quedan. Otros cuentan con una pequeña ventana cuadrada con fondo blanco que se vuelve rojo cuando quedan 15-20 dosis.

Resumen

  • Los inhaladores son dispositivos médicos diseñados para administrar la medicación del asma y enfermedades pulmonares.
  • Este tipo de tratamiento por vía inhalatoria permite que los fármacos se dirijan directamente sobre el aparato respiratorio. De esta manera, actúan de una manera más rápida, con menos dosis, y disminuyen los efectos secundarios no deseables.
  • Es importante conocer el manejo de los inhaladores, ya que alrededor del 70% de los pacientes no utiliza correctamente los sistemas de inhalación. Si la técnica no es la adecuada, la eficacia es menor, e incluso puede llegar a ser nula.
  • Existen principalmente tres sistemas de inhalación: nebulizadores, inhaladores presurizados y dispositivos de polvo seco.
  • Los nebulizadores son aparatos eléctricos para utilizar en el domicilio. Los inhaladores presurizados son los inhaladores típicos en los cuales el medicamento sale a presión. En los dispositivos de polvo seco, el medicamento sale aspirado por la fuerza inspiratoria que realiza el paciente.
  • Los inhaladores presurizados deben utilizarse siempre que sea posible con cámaras espaciadoras, especialmente en niños, ancianos y en el tratamiento de las crisis de asma.

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